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“Hagamos una app”. Es una de las frases que más he escuchado en los pasillos de las grandes empresas y más aún en los lugares donde se juntan emprendedores. ¿Por qué piensas que todo se resuelve con una app móvil? Es más, ¿por qué el común de los mortales debería descargar, instalar y usar tu app?

Según los datos de Statista, en marzo 2018 había 3.600.000 aplicaciones disponibles en Google Play, versus 450.000 en febrero 2012 y 2.800.000 en marzo 2017. Impresionante, ¿no? Por otra parte, de las 22.625 aplicaciones nuevas subidas a Google Play en marzo 2018, casi 60% eran de baja calidad, según los datos de AppBrain. Las categorías con mayor cantidad de competidores son Educación, Entretención, Estilo de vida, Negocios y Personalización. Como dato curioso, hay sobre 200.000 apps para personalizar el celular (ringtones, wallpapers, etc.).

Bueno, aunque pienses que estos datos son a nivel mundial y quizás en tu mercado en español no hay tanta competencia, hay otros factores que deberías considerar y el principal pienso que es el usuario.

Si estás en un mercado muy de nicho y no tienes 5.894 competidores directos, de todas maneras estás compitiendo por la atención del usuario final en el tiempo y su espacio disponible en el celular. Así mismo, según varios estudios de Estados Unidos y España, las principales razones para desinstalar un app son:

  • el usuario deja de usarla (pierde el interés con el tiempo),
  • la app no era lo que esperaba (en este caso es de pensar que la va a desinstalar poco tiempo después de la instalación),
  • el usuario no tiene más espacio disponible en su celular.

¿Qué deberías hacer antes de desarrollar una nueva app?

Algunos temas de fondo que deberías considerar

El usuario y su problema

Cualquier sea el lugar en el cual trabajas, ya sea una empresa grande o un emprendimiento, parte preguntándote qué estás tratando de hacer. Quizás suene cliché pero, ¿qué vas a solucionar? Más allá de tu necesidad de desarrollar algo, conquistar el mundo y hacerte famoso, cuál es el valor agregado de la app que tienes en mente? Que algo sea factible técnicamente no significa necesariamente que tengas que hacerlo. Si quieres crear el próximo Tinder, Uber o Instagram, recuerda que hay 15683 personas como tú que piensan lo mismo.

Antes de lanzarte al vacío con tu solución, dedica tiempo a observar las personas, conversa, trata de entender algo de lo complejo del ser humano e identificar un problema real. ¿Quien es tu usuario? Haz preguntas y escucha. Observa.

Piensa también en hacer las preguntas correctas. Preguntarles a tus amigos si usarían una app que …. (llenar el espacio vacío con tu idea) y que te digan que “sí”, no es una forma de validar.

El mercado y su tamaño

Una vez que identificaste un problema, la siguiente etapa sería estimar el tamaño del mercado o dimensionar qué tan grande es este problema. ¿Es un problema recurrente? O ¿hay suficientemente personas con este mismo problema? A pesar de la sobreexposición a mensajes como “hay que pivotear” o “hay que equivocarse para aprender”, el tiempo es muy valioso. ¿Por qué perder el tiempo desarrollando algo que nadie va a usar cuando puedes invertir un poco en conseguir data para apoyar la toma de decisión?

Según el informe The 2017 U.S. Mobile App Report de comScore, considerando el tiempo pasado en usar aplicaciones móviles, los usuarios de smartphone gastan la mitad de su tiempo en una aplicación – la app principal – mientras que los usuarios de tablet gastan ⅔ de su tiempo en una app. Entre tanto, la mayor parte de los usuarios de smartphone accede a 20 apps o menos en un mes. Aunque vivimos hiperconectados y la adicción al celular es cada día más un problema, un alto porcentaje de los adultos (45%, según las previsiones de Deloitte) tendría conciencia y estaría preocupado tratando de limitar el uso del celular de diferentes maneras.

La solución (el producto / servicio)

Ok, supongamos que identificaste un problema suficientemente grande que amerite una solución. Ahora bien, por un lado, ¿la solución es necesariamente digital? Y si es digital, tiene que ser una app? Si es una app, ¿qué pasa con los usuarios que no quieren / pueden descargar tu app? Qué se están perdiendo? Qué te estás perdiendo? Si tienes claro y validado el problema, por qué limitarse con una app? Si lo único que se te ocurre es un app, quizás deberías olvidar esta idea por un momento y pensar en el co-diseño como metodología para construir otras soluciones junto a tus posibles usuarios. Puedes complementar con otros métodos para generar ideas y verás que hay un mundo de posibilidades.

Por otro lado, si la solución se puede tangibilizar en una app, es hasta probable que ya exista algo en el mercado y que sea muy difícil hacer que los usuarios cambien de comportamiento, dejando de funcionar de alguna manera para descargar una app nueva, la tuya. Aquí te dejo tres ejemplos de “problemas” que se solucionaron con apps existentes:

  1. Comunidad profesional en un mercado específico ABC, con usuarios teniendo habilidades y comportamiento digital variado, desde novatos a expertos. Según una investigación que realizamos, ya están usando Whatsapp. Si quisiéramos reemplazar el uso de Whatsapp, el valor agregado de nuestra app debiese ser superior a lo que están consiguiendo actualmente con Whatsapp. Básicamente, hay que diferenciarse y que el usuario vea que el esfuerzo de instalar una app móvil nueva, con todo lo que eso conlleva (tiempo, enrolamiento, espacio, etc.), vale la pena. Eso es solo un parámetro a considerar, además de costos de desarrollo versus beneficios a conseguir, mantención futura y evolución de la app, etc.
  2. Comunidad profesional en un nicho altamente tecnológico, disponiendo de recursos para desarrollar no una sino que varias apps. ¿Qué hicieron? Usaron Slack. En vez de gastar recursos en reinventar la rueda, sabiendo que su principal fortaleza no es el desarrollo de apps, dedicaron esos recursos a aumentar la comunidad y crecer en cantidad de clientes.
  3. Hace unos 3-4 años un equipo de emprendedores entusiastas vino a verme con una idea para una app destinada a seniors. Aunque parezca contradictorio porque ofrecieron pagarme para trabajar en su proyecto, les recomendé que validaran primero su idea a través de un grupo de Facebook, donde sus usuarios potenciales ya se encuentran. Finalmente no hicieron nada porque su experticia no era el desarrollo de apps (otro problema aparte) y porque entendieron que iba a ser muy difícil encontrar un elemento diferenciador a las soluciones existentes. Y así, podríamos encontrar cientos de ejemplos dónde las personas no necesitan otra app.

Dejar de mirarte el ombligo y pensar que todos quieren una app con tu marca

Si trabajas en una gran empresas donde el diseño y desarrollo móvil de la app se hace de forma aislada de la web móvil, la web de escritorio (o responsiva), y otras interfaces digitales, deberías reconsiderar esta forma de trabajar en silos. Le hace mal al cliente, a tu equipo, a la marca y seguramente también a la empresa. En este contexto, un nuevo servicio debiese ser diseñado primero como eso: un servicio, no una app móvil.

La gente no quiere más apps. Las personas quieren servicios, productos y en general experiencias memorables.

Fuente foto principal: Kevin Bhagat en Unsplash

Tags : aplicación móvilapp móvilstartup
Carmen

The author Carmen

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