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Dónde escribir en 2016: ¿Blog, Medium o LinkedIn?

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¿Qué es mejor, escribir en un blog, en Medium, LinkedIn u otra plataforma? Dependiendo de quién es tu audiencia, qué quieres lograr, con qué frecuencia vas a publicar, cómo quieres manipular tu espacio de redacción, el contenido y el diseño, podrías optar por una o varias plataformas para publicar.

Alguien me preguntaba recién si el blog está muerto. La respuesta corta sería: absolutamente no. Está más vivo que nunca. El problema o desafío es que hay cada día más contenido en la web (= tremenda competencia) y en más formatos, los hábitos de navegación y lectura de las personas han cambiado, el algoritmo de Google está evolucionando (para bien o para mal), por lo que hoy, en 2016, es más complejo generar audiencia, sobre todo orgánicamente.

Según algunas fuentes, en 2015 más de 2 millones de artículos de blog fueron publicados cada día [*]. No analizaremos aquí la problemática de la relevancia, la autenticidad y la duración de vida de estos contenidos. Solo veamos que posibilidades hay para publicar y cuáles son las ventajas e inconvenientes.

Medium y LinkedIn

Para los que no son familiares con Medium, esta es una plataforma donde suelen publicar (escribir, bloguear, llámenlo como quieran) fundadores de startups, diseñadores, profesionales de marketing digital, gente que en general se mueve en el ámbito de la tecnología. Medium ofrece por un lado una experiencia de publicación interesante, y por otro lado una experiencia de lectura y navegación muy rica. Los lectores te pueden seguir, ocupando la misma lógica de las redes sociales.

Desde hace poco, incluso puedes configurar tu nombre de dominio en Medium – lo que en un principio no se podía. Eso convierte Medium en competencia de WordPress y otras plataformas de gestión de contenidos. La red social profesional LinkedIn también ofrece la posibilidad de alojar tus artículos.

Beneficios de Medium y LinkedIn

Hay dos grandes ventajas en ocupar Medium y LinkedIn:

  1. Casi nulo esfuerzo de administración. Básicamente lo único que tienes que hacer es escribir y publicar. No necesitas nombre de dominio, hosting, plataforma de gestión de contenido ni nada. Los que trabajan en contenidos web sabrán sin embargo que el tema “logístico” es el más simple de todos. Crear contenido de calidad es mucho más complejo.
  2. Posibilidad de llegar a una audiencia grande que ya ocupa estas plataformas. Pareciera ser una ventaja pero no es tan trivial. No porque publiques en Medium o LinkedIn significa que tu contenido llegará a miles de usuarios (sería utópico), ni siquiera a un % relevante. Pero sí es probable que llegue a cierto público que ya está allí y que verá tu contenido porque cada la plataforma se lo muestra según su algoritmo.

Antes de seguir, diría que si aún no tienes idea del tiempo que estás dispuesto a invertir en contenido, estás experimentando lo que significa escribir para la web o simplemente piensas publicar una vez a cada 9 meses para opinar sobre algo, tienes nulo o bajo interés para gestionar temas de dominio, hosting, diseño, SEO y optimización, no necesitas más que Medium y LinkedIn. Es más, probablemente lo mejor que puedas hacer es publicar en una de esas plataformas.

Desventajas de Medium y LinkedIn

Los grandes “pero” de Medium y LinkedIn son:

  1. La falta de flexibilidad: Si quieres ocupar un diseño muy personalizado, hacer testeo A / B, capturar leads, configurar formularios de descarga o tienes otro objetivo de conversión más elaborado que la lectura (o “recomendar”, “seguir”, etc.), es prácticamente imposible hacerlo en una plataforma rígida donde no manejas casi nada a parte la escritura de tu contenido. Si estás pensando en un blog o sitio web que sea una especie de laboratorio de testeo y experimentación, necesitas el control absoluto.
  2. La imposibilidad de hacer seguimiento de tráfico con Google Analytics: Aunque Medium y LinkedIn te entregan acceso a ciertas métricas, estas están lejos del nivel de detalle de Google Analytics. Es bien posible eso sí que algún día, por lo menos Medium permita agregar el código de seguimiento de Google Analytics.
  3. La importancia relativa del algoritmo versus la arquitectura de la información a la hora de navegar en el contenido existente. Para el lector, por un lado está lo interesante de descubrir contenidos nuevos, pero por otro lado, si quieres navegar en temáticas específicas, es mucho más complejo, a menos que ocupes un buscador. Dada la tremenda cantidad de contenidos de cientos de miles de usuarios, sería muy complejo o casi imposible navegar a través de un menú temático.
  4. Posicionamiento orgánico (SEO): Básicamente estás regalando tu contenido en cuanto a SEO. Si bien estas plataformas no necesitan de UN más artículo para posicionarse en una temática específica, cuando hablamos de decenas o cientos de artículos, es otro tema. Cuando publicas en Medium o LinkedIn, estás generando contenido para mejorar el SEO de estas plataformas ampliando su abanico de conceptos y temas. Es el precio a pagar porque te prestan sus respectivas plataformas para crear visibilidad de tu marca personal o corporativa.

Navegación Pulse LinkedIn

Si tuvieras suficientemente tiempo, lo ideal sería estar en todas partes con contenido diferente y complementario, es decir tener un blog y además una presencia con publicaciones en Medium y LinkedIn (si es relevante para tu audiencia actual o potencial). Sobre todo no republicar lo mismo una y otra vez ya que eso se llama “contenido duplicado” y es una mala práctica. Ahora bien, si tu artículo en LinkedIn o Medium apunta a otros sitios a través de links, ya sea tus sitios web u terceros, esto no suma en SEO ya que automáticamente tienen un “nofollow” como atributo. “No follow” = no seguir. Es decir los buscadores no siguen estos links cuando indexan nuevos contenidos. Por lo mismo, no recibirás nada que aporte a tu PageRank o impacte en la autoridad de la página o del nombre de dominio. Lo que sí, posiblemente personas desconocidas que ven de forma aleatoria esos links, pueden terminar llegando a tu sitio.

Conclusiones

Resumiendo, cuando estés en situación de analizar dónde empezar a escribir, considera a lo menos las siguientes variables:

  • Quién es tu audiencia,
  • Dónde está tu audiencia, qué lee, qué busca, etc.
  • Sobre qué vas a escribir, con qué frecuencia,
  • Qué esfuerzos adicionales estás dispuesto a hacer junto con la generación de contenido: comprar un nombre de dominio, contratar servicio de hosting, instalar un tema WordPress u otro, adaptar un tema WordPress existente o crear uno a la medida, etc.
  • Cómo vas a medir y monitorear el tráfico: Si quieres ocupar Google Analytics, un blog en un nombre de dominio propio y con hosting contratado para ello, sigue siendo la mejor opción,
  • Qué quieres lograr.

Referencia
[*] MarketingProfs: 2 Million Blog Posts Are Written Every Day, Here’s How You Can Stand Out

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De todo un pocoNegociosViajes

El canasto de supermercado en Santiago es más caro que en París [Primera parte]

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Eso sería un título sensacionalista. Bueno, lo es ? y es cierto, en absoluto, calculando el total de un canasto de supermercado con unos 30 productos, cuesta 4% más comer en Santiago que en París y 47% más que en Bucarest. En relativo, el panorama es peor.

Veamos cómo llegamos a esto.

Precios referenciales basados en mis últimas compras en el supermercado en junio / julio 2016, más algunos catálogos online de supermercados o tiendas las tiendas online de estos mismos supermercados.

Veamos que tal el transporte.

Notas:

    • 350 / 400 km equivale a un recorrido Santiago – Chillán, Paris – Nantes, Milán – Venecia, Constanta – Brasov (del Mar Negro a Transilvania).
    • 1.000 km equivale a un pasaje Santiago – Puerto Montt, Paris – Venecia.

Algunos datos macroeconómicos:

Poniendo los datos en la juguera Excel, encontramos que un trabajador que gana el sueldo mínimo trabaja lo siguiente:

Ahora bien, suponiendo que cada uno toma el transporte urbano una vez en la mañana y otra en la tarde para ir a trabajar:

Ahora veamos qué significan estos números.

El poder de adquisición de la mitad de los trabajadores activos en Chile es muy bajo

Según un estudio de la Fundación Sol basado en la encuesta Casen 2013, la mitad de los trabajadores activos en Chile gana menos de $260.000. En este contexto y considerando la tabla anterior, podemos afirmar que:

  • El trabajador que gana el sueldo mínimo en Chile está un poquito mejor en cuanto a poder adquisitivo comparado con sus pares de otros países (ej: Rumania), y mucho peor que otros (ej: Francia). Obviamente, en un análisis exhaustivo se deberían considerar los gastos de alojamiento, salud, educación, entretención, etc..
  • Un santiaguino ganando el sueldo mínimo trabaja 6 veces más que un parisino para comprar un litro de leche y dos veces más que un rumano para comprar un pan.

El transporte público en Chile es extremadamente caro

  • El trabajador en cuestión debe dedicar mínimo un 10% de su presupuesto mensual al transporte público, mientras que sus pares europeos dedican un 6%.
  • Este mismo santiaguino trabaja dos veces más que un rumano para subirse a una micro. Pésimo indicador de calidad de vida.
  • Como nota, cabe destacar que el cálculo considera la compra de tickets individuales, lo que distorsiona un poco la realidad del ciudadano que depende del transporte en común a “favor” del 10% de Santiago. ¿Por qué? Tanto en Francia como en Rumania existen pases mensuales para el transporte público, por lo que al fin y al cabo el 6% es menos.

Inequidad salarial o poca valoración del trabajo en Chile

Dado el PIB per capita de Chile (66% superior al de Rumania en 2013) versus la poca diferencia en el poder de adquisición (4,7 versus 4,3 canastos de supermercado – una vez que se descartó el transporte), Chile tiene una riqueza muy mal repartida. Bueno, dirán que eso ya lo sabíamos pero nunca está demás recordarlo y cuantificarlo de forma aterrizada a la realidad de uno.

Recordemos que según el mismo estudio de la Fundación Sol:

(…) Croacia, con un PIB per capita menor que Chile en 2013, tiene una mediana salarial que es casi un 45% más alta. En el caso de Polonia, con un PIB per capita muy similar a Chile, obtiene una mediana salarial ajustada por paridad de poder de compra que es casi un 47,3 % superior. Para situarse en los rangos normales de los países con un PIB per capita similar, nuestro país tendría que recuperar terreno de forma considerable en lo que refiere al valor del trabajo”.

Como consumidores, la globalización nos expone a cosas absurdas

Digo “nos” porque me refiero a nosotros como sociedad. Chilenos, rumanos, franceses, todos. Que cada país importe productos que no produce internamente, me parece obvio. Claramente los plátanos no tendrían larga vida si fuesen cultivados en Francia o Rumania. Lo mismo la palta. Pero hay cosas muy absurdas como por ejemplo que la manzana chilena cueste más caro en Chile que en el exterior. O que Rumania exporte trigo e importe productos de panadería congelados (!) en vez de producirlos localmente.

El caso del café es emblemático. Problema #1: América Latina es uno de los mayores productores de café a nivel mundial. Consecuentemente, desde acá enviamos café a Europa y los europeos lo mandan de vuelta X veces más caro. Con los gastos de transporte, los impuestos y el margen que se hacen los importadores y supermercados, estamos pagando 10 veces lo que paga un europeo. Solución: tomar café barato y malo. Problema #2: Estamos invadidos por el café instantáneo, consecuencia del lavado de cerebro aka marketing hecho por cierta marca. A mis amigos cafeinómanos: Recién compré café Segafredo por 1,94 euros en París. O sea cerca de 1.500 pesos chilenos. Si, un paquete de 250 gramos de café de lo bueno. El Jacobs cuesta más o menos lo mismo en Rumania. Por un café equivalente estamos pagando acá entre $7.000 y $9.000.

Al igual que con el cobre, no estamos aportando valor. Exportamos recursos naturales e importamos productos de mayor valor agregado que otros producen. Bravo.

Francamente llega a dar vergüenza poner ciertos productos en el carro del supermercado:

Antes que se depriman demasiado, en la segunda parte les contaré algunos aspectos positivos de todo esto.

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De todo un pocoNegocios

Por qué a los extranjeros les cuesta trabajar y hacer negocios en Chile

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Varios artículos y algunas entrevistas con inversionistas que decidieron irse de Chile, abordaron las dificultades de hacer negocios en este país. Aunque aún me falta mucho por conocer, aprender y, sobre todo, desmitificar, pienso que después de 7 años en este lindo país, he identificado algunos temas recurrentes que no solo alejan a emprendedores, inversionistas pero también a trabajadores.

1. Los Chilenos no saben decir “no”

Mi primer viaje a Chile fue una misión comercial donde lo que más recuerdo de las charlas de la Embajada de Canadá fue algo que en ese minuto me marcó, quizás porque no entendía mucho lo que realmente querían decir con eso: “Los Chilenos no saben decir “no””. La advertencia está basada en la observación de un sinfín de empresas extranjeras que intentaron hacer negocios en Chile, invirtieron tiempo, plata y energía tratando de cerrar negocios pero nunca entendieron que la contraparte chilena en verdad no estaba interesada. Y por miedo de perder la cara, nunca les dijeron que “no”. En Canadá y seguramente en muchos otros países, eso no se daría porque es absolutamente normal transparentar la falta de interés / plata / oportunidad para hacer un negocio y quedar amigo igual. En Chile, no. Hay “algo” que tiene que ver con el miedo de quedar mal, que es intrínseco a la cultura, y es muy complejo entender este “algo” y aprender a manejar los negocios con los chilenos.

Las dos siguientes razones están muy relacionadas con esta incapacidad de decir “no”.

2. Hay mucha lentitud en la toma de decisión

Digamos que el empresario o ejecutivo chileno está interesado. Eso no significa que te dirá que “si” enseguida. Cuando te dicen que “si” en el mismo día o la semana, es raro, pero se agradece. Por último, se agradece un “no” firme – ojalá con alguna explicación de tipo “no tengo plata” o “estoy en otro proyecto demandante” o “encontré otra oportunidad mejor porque….”.

3. Existe mucha jerarquía en las empresas medianas / grandes y poca autonomía de las personas

Para aprender o por lo menos tener conciencia del impacto de la jerarquía en un negocio en Chile, tienes que vivirlo. Es algo que no se aprende de los libros y aunque te lo cuenten 1.000 veces, no te entrará nunca en la cabeza antes de vivirlo y entender desde adentro lo que significa. Que el jefe de tu jefe tenga que ponerse de acuerdo con el gerente de otra área para que ese gerente a su vez transmita hacia abajo a su equipo que necesita que te apoyen para que tu, un pobre analista que contrataron para hacer algo, puedas hacer tranquilamente tu pega (!), es algo que puede parecer ciencia ficción para alguien que viene de afuera. Uno en Canadá puede ser un “simple” encargado de algo y tener el control de presupuesto, poder tomar decisiones, hacer y deshacer. Por una razón muy simple: es parte de su trabajo. Le pagan por eso. No le pagan para pedir permiso, enviar correos con copia a medio mundo y esperar que las cosas se hagan. Ahora bien, las cosas son distintas en Chile y hay que vivirlas para entenderlas y aprender a desenvolverse en este medio. Pienso – siempre he sido una persona optimista – que una sociedad puede y debe evolucionar a pesar de las trabas culturales. Pero claramente no puedes cambiar el mundo. Puedes ser partícipe del cambio y hacer mejor las cosas a tu nivel. Cuando me tocó estar en cargos de mayor responsabilidad, siempre me he puesto como meta empoderar a mi equipo. No pretendo haber cambiado nada con eso pero si logré influenciar a algunos, me declaro feliz.

Volviendo al tema cultural y hacer negocios con los chilenos, la conclusión que saco es que hay que entender cómo funciona la empresa mediana – grande desde adentro, para relacionarte con las personas y la organización desde afuera.

Lo que nos lleva al siguiente punto:

4. Hay que entender quien toma decisiones y hablar con esa persona

Es un consejo que aplica en todas partes y no solamente en Chile. Quizás la brecha aumenta cuando se suma la incapacidad de decir “no”, con la jerarquía que incapacita la persona para tomar decisiones y además el estar hablando con el interlocutor equivocado. Una vez más, basta con pasar un tiempo en el “corporativo” como digo siempre, o la empresa grande, para entender la lógica de los cargos y los roles.

5. Los chilenos desconfían

Otro tema cultural que observo tanto en lo profesional como lo personal, es que los chilenos tienden a desconfiar. Los trabajadores desconfían de su empleador. Los empresarios desconfían de sus colaboradores y partners. Los compañeros de trabajo desconfían de sus pares. Los jefes desconfían de sus reportes directos etc. etc. etc. Quizás por lo mismo les cuesta tanto tomar decisiones, delegar y empoderar su equipo de trabajo.

6. La aversión al riesgo es alta

Basta con ver cuántos jóvenes profesionales siguen viviendo con los papás aunque tengan un ingreso decente para ser independiente, para darse cuenta de la comodidad de la gente. Cuando hablo acerca mi periplo antes de llegar a Chile y del hecho que me fui relativamente joven de la casa, me topo con “oh, nosotros somos muy apegados a la familia”. No, si nosotros también lo somos. Que esté lejos no significa que no ame a mis padres, que no me comunique diariamente con ellos o que no ame mi país. Llevando esto al ámbito laboral, la aversión al riesgo genera estancamiento, miedo de cambiar, y hasta involución. Creo que más de una vez estuve a punto de perder mi trabajo en empresas grandes porque pensaba que las cosas se podían hacer de mejor forma y porque ingenuamente traté de cambiar algo.

7. El talento en Chile es costoso y poco comprometido

No sé si será una consecuencia de la misma desconfianza que mencionaba en el punto 4, pero si necesitas contratar gente o encontrar colaboradores / socios / partners, es posible que te cueste un poco (mucho!) encontrar gente comprometida. Al igual que en la historia del chancho y la gallina, es un poco más fácil encontrar personas involucradas que comprometidas. No me queda claro aún qué motivaciones profundas determinan el compromiso de las personas pero sé que hay mucho de “ensayo y error” o de esperar que el interés común por un ámbito vaya un poco más allá.

8. El día laboral es inhumanamente largo y poco productivo

Chile es uno de los países del mundo donde más tiempo se pasa en la oficina. Sin embargo, este desafortunado indicador, no va de la mano con alta productividad. Les pueden decir “ah, es que el cafecito de la mañana, más el de la tarde”. No, no es solo el café. Los franceses son famosos por sus pausas de café en la oficina. Esta necesidad que existe en Chile para pasar mucho tiempo en la oficina está relacionada con algunos de los factores que mencioné más arriba: imposibilidad de tomar decisiones, poca autonomía en la parte inferior de la escala jerárquica, complejidad organizacional excesiva. Es decir, en vez de ser 5 para hacer un trabajo, más vale ser 15, de los cuales ojalá 10 jefes y 5 subalternos. Como los jefes pasan mucho tiempo en reunión para ponerse de acuerdo, negociar con sus pares, después pasan en reunión interna para transmitir prioridades, terminan agotados y salen a las 20:00 de la oficina. Con un poco de suerte, no se llevan trabajo para la casa. Mientras tanto, los 5 subalternos también se van a las 20:00 o a las 21:00 porque no les da el día “normal” para hacer todo lo que tienen que hacer. Para evitar problemas de clima, algunos almuerzo alargados serán necesarios durante la semana. Y para no terminar donde el psicólogo o psiquiatra, algunos cafés de catarsis con sus compañeritos serán fundamentales. La sesión de apoyo colectivo hará que todos parezcan que aman su trabajo cuando en verdad lo que más les gusta es su equipo (si es que les gusta).

Después de 7 años en Chile y teniendo ya algunas características de trabajólica, confienso que este tema es uno de los que más me cuesta combatir ya que tiendo yo misma a alargar mi día laboral o trabajar los fines de semana. El remedio: darse una vuelta por Europa una vez al año por lo menos, cosa de ver los resultados de un buen equilibrio entre el trabajo y la vida personal. O tener colaboradores que vivan allá que te lo recuerden. O que tu madre que sale de la oficina antes de las 16:00 te lo recuerde.

9. La educación es cara, los estudios de pregrado exageradamente largos y las escuelas técnicas son inexistentes o poco fiables

Dejando de un lado las carreras tradicionalmente más largas – como medicina – que a nivel internacional requieren mayor tiempo en la academia, no me cabe en la cabeza que alguien necesite 5 años de pregrado para estudiar administración de empresas, ingeniería comercial, diseño y otras carreras de pregrado. Eso hace que las personas terminen, a mi modo de ver, muy tarde su vida académica para tomar recién contacto con el mundo laboral a los 23-24 años. Además, dada la comodidad de algunos (que no es la realidad de todos tampoco!), en el verano prefieren ir a la playa en vez de trabajar. Y durante el año su horario de clases no les permite trabajar en paralelo, o por lo menos hacer alguna práctica. Lo anterior impacta en el nivel de madurez profesional. Poniendo eso en la perspectiva del extranjero, a edad equivalente, el que viene de Europa, Canadá o EU, tiene más experiencia en el campo laboral, lleva más tiempo asumiendo responsabilidades.

El hecho que la educación sea cara hace que un % importante de estudiantes siga dependiendo de los papás en vez de trabajar y estudiar al mismo tiempo. De todas formas difícilmente lograrían pagarse una carrera de ingeniero comercial, un arriendo, la comida, el transporte, la salud, etc., mientras trabajan de cajero o vendedor en un local comercial. Eso se da en países donde la educación es gratuita o el costo es bajo (o las becas son altas): los estudiantes trabajan durante el pregrado. Por ende, al terminar sus estudios universitarios tienen ya cierta experiencia laboral.

10. Existen brechas importantes en los sueldos y las tarifas de las consultoras

Cuando llegué no existían iniciativas como ComparaJobs o Compara tu sueldo de Reqlut y en general el tema del sueldo me ha parecido bastante tabú. Algunos casos son más emblemáticos y todos los conocen a nivel nacional, como los sueldos de los profesores. En cuanto al tema de los extranjeros profesionales, si bien pienso que muchas veces accedemos a sueldos interesantes gracias a nuestra experiencia y perfil – principalmente haber estudiado afuera, hablar varios idiomas, etc. – en general me ha resultado difícil “poner un número” en una negociación de sueldo. Y más de una vez, estando en empresas grandes encontré que había mucha disparidad en la escala salarial y falta de transparencia para las nuevas contrataciones. Siempre con cierto trato ingenuo donde el culpable eres tu porque te pidieron cuanto querías. Digamos que pidas 10, negocian 9 y a un mes después de tu contratación te enteras que tu par que tiene 5 veces menos personas a cargo que tú, una preparación académica similar o menor, menos experiencia laboral, gana 12. Chan!

Lo mismo pasa con las tarifas de las consultoras. Allí quizás se pueda atribuir cierto % de diferencia a la marca. Como en cualquier tipo de servicio, la marca se paga. Ok, pero hay también una diferencia artificial mantenida por ciertos temas culturales como los “pitutos” y el clientelismo. Los escándalos recientes que involucran los políticos y varias empresas son un buen ejemplo.

En ambos casos, en Canadá uno tenía más o menos una idea de cuánto podría ser el sueldo de un analista de marketing (para dar un ejemplo) con 1-2 años de experiencia. O de cuánto te podría cobrar una consultora en tal rubro. Actualmente en Chile sigue habiendo mucha disparidad y aunque preguntes entre tus conocidos y te den un monto, las diferencias pueden ser enormes según la empresa o la industria.

11. El mercado es muy pequeño

Este es un clásico que de repente justamente por ser un dicho tan común, se nos olvida. En general, Chile es un mercado muy pequeño. Si trabajas en una empresa que vende maquinaria para las mineras, quizás encontrará tremendas oportunidades en Chile (pero quizás no este año?!). Pero si es una empresa de servicios / productos para otras empresas (mercado B2B) e incluso si eres profesional independiente en un nicho especializado, es posible que el mercado local sea muy pequeño. Dicen que Chile tiene que ser un punto a tierra en Latam, no una finalidad.

12. Los que buscan “palos blancos” te hacen perder tiempo

Para los lectores fuera de Chile, un “palo blanco” es un proveedor invitado a un proceso de licitación que claramente no está compitiendo sino que está allí para cumplir con alguna regla del proceso o las bases de la licitación. Dicho en otras palabras: la empresa X tiene la necesidad Y. Para ello, invita a 5 empresas a participar cuando ya sabe que quiere trabajar con la empresa A. Las otras B, C, D y E están allí de “palo blanco”. Si no logras identificar cuando estás en esta situación, perderás mucho tiempo, energía y plata.

Afortunadamente a los europeos en general no nos afecta nuestro origen, lo que es una tremenda ventaja. Si Chile es un país muy clasista, siento que nuestro apellido, el colegio en el cual estudiamos y otros detalles insípidos no tienen mayor relevancia a la hora de buscar trabajo o hacer negocios.

Letra chica

  1. Cualquier parecido con situaciones reales y personas reales, no es una coincidencia.
  2. Mi relato tiene cierta cantidad de generalidades y generalizaciones. Nunca dije que es un estudio científico, sólo un conjunto de observaciones basadas en mi experiencia y la de otros extranjeros con los cuales he conversado.
  3. A pesar de todo, si estamos en Chile y nos emocionamos cuando gana La Roja, es que queremos este país. Como dice mi padre: “Si quiero a alguien y le hago una crítica, es porque quiero que mejore. Si no me importaría, no le diría nada”.

Si eres extranjero, ¿qué otras dificultades encontraste en el mundo profesional chileno?

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