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A pesar de usar diariamente Evernote, Google Drive, Slack y otras aplicaciones para tomar notas, planificar tareas y hacer el seguimiento de los pendientes, encuentro que nada puede reemplazar el papel. Y no soy la única. Varios hablan de la “revolución análoga” como la tendencia de nuestra sociedad occidental para volver a valorizar el papel, el lápiz y los otros objetos análogos en plena era de la transformación digital. Creo que nunca se perdió el interés por escribir usando papel y lápiz, salvo que el uso que le hemos dado ha cambiado.

Hace poco más de diez años, cuando me fui a estudiar a Francia, las cartas de motivación de los postulantes se hacían a mano. En verdad Francia siempre ha sido un caso especial en reclutamiento y selección de personas – en el sentido que se ha usado y se sigue usando mucho la grafología como prueba de selección – pero aún así, me llamaba mucho la atención. En esa época aún escribía cartas a mano, por lo menos para mi abuela. Hoy la llamo por Whatsapp. Ella me sigue enviando cartas por correo postal. Y yo nunca perdí el contacto con el papel.

Sin embargo, hoy veo el papel como algo muy personal, muy “mío” – más que un medio de comunicación, es un medio para anotar mis ideas, pensamientos y, sobre todo, para vaciar la mente frente a la multitud de ideas y tareas. Es una especie de terapia. De hecho, algunos ocupan el acto de escribir como técnica de productividad que apunta a vaciar la cabeza y empezar a “hacer” cosas en vez de seguir pensando.

Además, como investigadora, el papel ha sido un gran compañero, permitiéndome tomar notas de hallazgos y observaciones en terreno. Si bien estamos grabando con audio las entrevistas, para su posterior transcripción, codificación y análisis, las notas que surgen espontáneamente están allí como testigos de un momento único: la interacción con la persona que tengo en frente.

Y más que todo, escribir es una pasión y el acto de escribir sobre un rico papel es fundamental. Al igual que las libretas se convirtieron en una pasión.

Pero este relato no tiene que ver con lo análogo versus lo digital. Tampoco con el rescate del análogo (no lo necesita). Y tampoco trataré de convencerlos de lo único que es escribir sobre papel. Es una pequeña nota para decirles que junto con Yurizan, amiga y socia, nos lanzamos en la fabricación manual de libretas. Así es, dos chicas digitales que comparten una pasión por las libretas. Los invito a conocer Fló Papeleria, a seguirnos en Instagram y Facebook y, porqué no, a comprar un autoregalo o regalo en nuestra tienda online.

Al parecer por fín le podré decir a mi abuelo lo que estoy haciendo en menos de 5 palabras, ya que eso de la “usabilidad”, “experiencia del usuario” o “ayudar a la empresas a mejorar la experiencia del usuario” nunca ha sido fácil de digerir. A lo más, le decía que hacía consultoría. Nótese que mi abuelo nunca ha tocado un computador y es un ermitaño. Para los que conocen UsabilityChefs.com, no se preocupen, todo sigue adelante.

Carmen

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