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Varios artículos y algunas entrevistas con inversionistas que decidieron irse de Chile, abordaron las dificultades de hacer negocios en este país. Aunque aún me falta mucho por conocer, aprender y, sobre todo, desmitificar, pienso que después de 7 años en este lindo país, he identificado algunos temas recurrentes que no solo alejan a emprendedores, inversionistas pero también a trabajadores.

1. Los Chilenos no saben decir “no”

Mi primer viaje a Chile fue una misión comercial donde lo que más recuerdo de las charlas de la Embajada de Canadá fue algo que en ese minuto me marcó, quizás porque no entendía mucho lo que realmente querían decir con eso: “Los Chilenos no saben decir “no””. La advertencia está basada en la observación de un sinfín de empresas extranjeras que intentaron hacer negocios en Chile, invirtieron tiempo, plata y energía tratando de cerrar negocios pero nunca entendieron que la contraparte chilena en verdad no estaba interesada. Y por miedo de perder la cara, nunca les dijeron que “no”. En Canadá y seguramente en muchos otros países, eso no se daría porque es absolutamente normal transparentar la falta de interés / plata / oportunidad para hacer un negocio y quedar amigo igual. En Chile, no. Hay “algo” que tiene que ver con el miedo de quedar mal, que es intrínseco a la cultura, y es muy complejo entender este “algo” y aprender a manejar los negocios con los chilenos.

Las dos siguientes razones están muy relacionadas con esta incapacidad de decir “no”.

2. Hay mucha lentitud en la toma de decisión

Digamos que el empresario o ejecutivo chileno está interesado. Eso no significa que te dirá que “si” enseguida. Cuando te dicen que “si” en el mismo día o la semana, es raro, pero se agradece. Por último, se agradece un “no” firme – ojalá con alguna explicación de tipo “no tengo plata” o “estoy en otro proyecto demandante” o “encontré otra oportunidad mejor porque….”.

3. Existe mucha jerarquía en las empresas medianas / grandes y poca autonomía de las personas

Para aprender o por lo menos tener conciencia del impacto de la jerarquía en un negocio en Chile, tienes que vivirlo. Es algo que no se aprende de los libros y aunque te lo cuenten 1.000 veces, no te entrará nunca en la cabeza antes de vivirlo y entender desde adentro lo que significa. Que el jefe de tu jefe tenga que ponerse de acuerdo con el gerente de otra área para que ese gerente a su vez transmita hacia abajo a su equipo que necesita que te apoyen para que tu, un pobre analista que contrataron para hacer algo, puedas hacer tranquilamente tu pega (!), es algo que puede parecer ciencia ficción para alguien que viene de afuera. Uno en Canadá puede ser un “simple” encargado de algo y tener el control de presupuesto, poder tomar decisiones, hacer y deshacer. Por una razón muy simple: es parte de su trabajo. Le pagan por eso. No le pagan para pedir permiso, enviar correos con copia a medio mundo y esperar que las cosas se hagan. Ahora bien, las cosas son distintas en Chile y hay que vivirlas para entenderlas y aprender a desenvolverse en este medio. Pienso – siempre he sido una persona optimista – que una sociedad puede y debe evolucionar a pesar de las trabas culturales. Pero claramente no puedes cambiar el mundo. Puedes ser partícipe del cambio y hacer mejor las cosas a tu nivel. Cuando me tocó estar en cargos de mayor responsabilidad, siempre me he puesto como meta empoderar a mi equipo. No pretendo haber cambiado nada con eso pero si logré influenciar a algunos, me declaro feliz.

Volviendo al tema cultural y hacer negocios con los chilenos, la conclusión que saco es que hay que entender cómo funciona la empresa mediana – grande desde adentro, para relacionarte con las personas y la organización desde afuera.

Lo que nos lleva al siguiente punto:

4. Hay que entender quien toma decisiones y hablar con esa persona

Es un consejo que aplica en todas partes y no solamente en Chile. Quizás la brecha aumenta cuando se suma la incapacidad de decir “no”, con la jerarquía que incapacita la persona para tomar decisiones y además el estar hablando con el interlocutor equivocado. Una vez más, basta con pasar un tiempo en el “corporativo” como digo siempre, o la empresa grande, para entender la lógica de los cargos y los roles.

5. Los chilenos desconfían

Otro tema cultural que observo tanto en lo profesional como lo personal, es que los chilenos tienden a desconfiar. Los trabajadores desconfían de su empleador. Los empresarios desconfían de sus colaboradores y partners. Los compañeros de trabajo desconfían de sus pares. Los jefes desconfían de sus reportes directos etc. etc. etc. Quizás por lo mismo les cuesta tanto tomar decisiones, delegar y empoderar su equipo de trabajo.

6. La aversión al riesgo es alta

Basta con ver cuántos jóvenes profesionales siguen viviendo con los papás aunque tengan un ingreso decente para ser independiente, para darse cuenta de la comodidad de la gente. Cuando hablo acerca mi periplo antes de llegar a Chile y del hecho que me fui relativamente joven de la casa, me topo con “oh, nosotros somos muy apegados a la familia”. No, si nosotros también lo somos. Que esté lejos no significa que no ame a mis padres, que no me comunique diariamente con ellos o que no ame mi país. Llevando esto al ámbito laboral, la aversión al riesgo genera estancamiento, miedo de cambiar, y hasta involución. Creo que más de una vez estuve a punto de perder mi trabajo en empresas grandes porque pensaba que las cosas se podían hacer de mejor forma y porque ingenuamente traté de cambiar algo.

7. El talento en Chile es costoso y poco comprometido

No sé si será una consecuencia de la misma desconfianza que mencionaba en el punto 4, pero si necesitas contratar gente o encontrar colaboradores / socios / partners, es posible que te cueste un poco (mucho!) encontrar gente comprometida. Al igual que en la historia del chancho y la gallina, es un poco más fácil encontrar personas involucradas que comprometidas. No me queda claro aún qué motivaciones profundas determinan el compromiso de las personas pero sé que hay mucho de “ensayo y error” o de esperar que el interés común por un ámbito vaya un poco más allá.

8. El día laboral es inhumanamente largo y poco productivo

Chile es uno de los países del mundo donde más tiempo se pasa en la oficina. Sin embargo, este desafortunado indicador, no va de la mano con alta productividad. Les pueden decir “ah, es que el cafecito de la mañana, más el de la tarde”. No, no es solo el café. Los franceses son famosos por sus pausas de café en la oficina. Esta necesidad que existe en Chile para pasar mucho tiempo en la oficina está relacionada con algunos de los factores que mencioné más arriba: imposibilidad de tomar decisiones, poca autonomía en la parte inferior de la escala jerárquica, complejidad organizacional excesiva. Es decir, en vez de ser 5 para hacer un trabajo, más vale ser 15, de los cuales ojalá 10 jefes y 5 subalternos. Como los jefes pasan mucho tiempo en reunión para ponerse de acuerdo, negociar con sus pares, después pasan en reunión interna para transmitir prioridades, terminan agotados y salen a las 20:00 de la oficina. Con un poco de suerte, no se llevan trabajo para la casa. Mientras tanto, los 5 subalternos también se van a las 20:00 o a las 21:00 porque no les da el día “normal” para hacer todo lo que tienen que hacer. Para evitar problemas de clima, algunos almuerzo alargados serán necesarios durante la semana. Y para no terminar donde el psicólogo o psiquiatra, algunos cafés de catarsis con sus compañeritos serán fundamentales. La sesión de apoyo colectivo hará que todos parezcan que aman su trabajo cuando en verdad lo que más les gusta es su equipo (si es que les gusta).

Después de 7 años en Chile y teniendo ya algunas características de trabajólica, confienso que este tema es uno de los que más me cuesta combatir ya que tiendo yo misma a alargar mi día laboral o trabajar los fines de semana. El remedio: darse una vuelta por Europa una vez al año por lo menos, cosa de ver los resultados de un buen equilibrio entre el trabajo y la vida personal. O tener colaboradores que vivan allá que te lo recuerden. O que tu madre que sale de la oficina antes de las 16:00 te lo recuerde.

9. La educación es cara, los estudios de pregrado exageradamente largos y las escuelas técnicas son inexistentes o poco fiables

Dejando de un lado las carreras tradicionalmente más largas – como medicina – que a nivel internacional requieren mayor tiempo en la academia, no me cabe en la cabeza que alguien necesite 5 años de pregrado para estudiar administración de empresas, ingeniería comercial, diseño y otras carreras de pregrado. Eso hace que las personas terminen, a mi modo de ver, muy tarde su vida académica para tomar recién contacto con el mundo laboral a los 23-24 años. Además, dada la comodidad de algunos (que no es la realidad de todos tampoco!), en el verano prefieren ir a la playa en vez de trabajar. Y durante el año su horario de clases no les permite trabajar en paralelo, o por lo menos hacer alguna práctica. Lo anterior impacta en el nivel de madurez profesional. Poniendo eso en la perspectiva del extranjero, a edad equivalente, el que viene de Europa, Canadá o EU, tiene más experiencia en el campo laboral, lleva más tiempo asumiendo responsabilidades.

El hecho que la educación sea cara hace que un % importante de estudiantes siga dependiendo de los papás en vez de trabajar y estudiar al mismo tiempo. De todas formas difícilmente lograrían pagarse una carrera de ingeniero comercial, un arriendo, la comida, el transporte, la salud, etc., mientras trabajan de cajero o vendedor en un local comercial. Eso se da en países donde la educación es gratuita o el costo es bajo (o las becas son altas): los estudiantes trabajan durante el pregrado. Por ende, al terminar sus estudios universitarios tienen ya cierta experiencia laboral.

10. Existen brechas importantes en los sueldos y las tarifas de las consultoras

Cuando llegué no existían iniciativas como ComparaJobs o Compara tu sueldo de Reqlut y en general el tema del sueldo me ha parecido bastante tabú. Algunos casos son más emblemáticos y todos los conocen a nivel nacional, como los sueldos de los profesores. En cuanto al tema de los extranjeros profesionales, si bien pienso que muchas veces accedemos a sueldos interesantes gracias a nuestra experiencia y perfil – principalmente haber estudiado afuera, hablar varios idiomas, etc. – en general me ha resultado difícil “poner un número” en una negociación de sueldo. Y más de una vez, estando en empresas grandes encontré que había mucha disparidad en la escala salarial y falta de transparencia para las nuevas contrataciones. Siempre con cierto trato ingenuo donde el culpable eres tu porque te pidieron cuanto querías. Digamos que pidas 10, negocian 9 y a un mes después de tu contratación te enteras que tu par que tiene 5 veces menos personas a cargo que tú, una preparación académica similar o menor, menos experiencia laboral, gana 12. Chan!

Lo mismo pasa con las tarifas de las consultoras. Allí quizás se pueda atribuir cierto % de diferencia a la marca. Como en cualquier tipo de servicio, la marca se paga. Ok, pero hay también una diferencia artificial mantenida por ciertos temas culturales como los “pitutos” y el clientelismo. Los escándalos recientes que involucran los políticos y varias empresas son un buen ejemplo.

En ambos casos, en Canadá uno tenía más o menos una idea de cuánto podría ser el sueldo de un analista de marketing (para dar un ejemplo) con 1-2 años de experiencia. O de cuánto te podría cobrar una consultora en tal rubro. Actualmente en Chile sigue habiendo mucha disparidad y aunque preguntes entre tus conocidos y te den un monto, las diferencias pueden ser enormes según la empresa o la industria.

11. El mercado es muy pequeño

Este es un clásico que de repente justamente por ser un dicho tan común, se nos olvida. En general, Chile es un mercado muy pequeño. Si trabajas en una empresa que vende maquinaria para las mineras, quizás encontrará tremendas oportunidades en Chile (pero quizás no este año?!). Pero si es una empresa de servicios / productos para otras empresas (mercado B2B) e incluso si eres profesional independiente en un nicho especializado, es posible que el mercado local sea muy pequeño. Dicen que Chile tiene que ser un punto a tierra en Latam, no una finalidad.

12. Los que buscan “palos blancos” te hacen perder tiempo

Para los lectores fuera de Chile, un “palo blanco” es un proveedor invitado a un proceso de licitación que claramente no está compitiendo sino que está allí para cumplir con alguna regla del proceso o las bases de la licitación. Dicho en otras palabras: la empresa X tiene la necesidad Y. Para ello, invita a 5 empresas a participar cuando ya sabe que quiere trabajar con la empresa A. Las otras B, C, D y E están allí de “palo blanco”. Si no logras identificar cuando estás en esta situación, perderás mucho tiempo, energía y plata.

Afortunadamente a los europeos en general no nos afecta nuestro origen, lo que es una tremenda ventaja. Si Chile es un país muy clasista, siento que nuestro apellido, el colegio en el cual estudiamos y otros detalles insípidos no tienen mayor relevancia a la hora de buscar trabajo o hacer negocios.

Letra chica

  1. Cualquier parecido con situaciones reales y personas reales, no es una coincidencia.
  2. Mi relato tiene cierta cantidad de generalidades y generalizaciones. Nunca dije que es un estudio científico, sólo un conjunto de observaciones basadas en mi experiencia y la de otros extranjeros con los cuales he conversado.
  3. A pesar de todo, si estamos en Chile y nos emocionamos cuando gana La Roja, es que queremos este país. Como dice mi padre: “Si quiero a alguien y le hago una crítica, es porque quiero que mejore. Si no me importaría, no le diría nada”.

Si eres extranjero, ¿qué otras dificultades encontraste en el mundo profesional chileno?

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Carmen

The author Carmen

10 Comments

  1. Muy buen resumen!

    En el punto 8, agregaría que no es solo un café que se toma en pausa durante la mañana, sino que hay gente que llega a su trabajo y se sienta a desayunar!

    Punto 9, además de ser caros y largos los estudios (y de un nivel más o menos) , las carreras toman el doble de tiempo ya que muchos estudiantes congelan sus estudios para trabajar y pagarse el año siguiente. Un año de trabajo, un año de estudios, etc.

    La otra cosa complicada también es la puntualidad , y el compromiso con el trabajo. Trabajando en restaurantes, no cuento las veces que haya llegado un trabajor atrasado y sin ninguna excusa o disculpa así a su jefe o compañeros de trabajo, y, peor, que no haya venido la persona, dejando su celular apagado, llegando al día siguiente sin disculpas, y contando que no vino porque carreteo demasiado y tenía caña cuando se lo pide explicaciones.

  2. Alex, efectivamente el tema de la puntualidad no es menor. Recuerdo que en mi primer año en Chile, una vez me hicieron esperar 45min en una sala de reunión antes que llegaran todos. No me fui porque me quedaba lejos y preferí hacer la reu ese día en vez de volver a pegarme el pique por una segunda vez. De allí creo que empecé a llegar yo misma justo a las reuniones 🙂

    Lo del compromiso también. He llegado a pensar que yo he tenido mal karma cuando los desarrolladores se iban desapareciendo misteriosamente. Pero con lo que me dices, parece que no es mal karma mío no más 🙂 Creo que haré una versión 2 de este top de razones.

    Gracias a todos por sus comentarios y por compartir. En verdad pensé que me iban a linchar . Quedé sorprendida que tantos chilenos se sientan identificados.

    1. Carmen, no podría estar en desacuerdo con sus observaciones , yo también las comparto en parte. Lo que no puedo dejar de decir, es que me parecen generalizaciones brutales, desde el título del post…. “Por qué los extranjeros….” Yo por pudor intelectual, habría agregado el adjetivo cuantitativo ‘algunos’ ; un poco de rigor es lo mínimo que se le puede pedir a un análisis., del tipo que sea. ” los chilenos no saben decir No” otra vez exagera, a cuantos chilenos conoce, con cuantos empresarios, ejecutivos, emprendedores se ha relacionado? Deben ser muuuchos!!! Sino, me parece que abusa de sus pretendidas estadísticas, sobre todo cuando intenta caracterizar una determinada nacionalidad.., a partir de experiencias y percepciones personales (muy respetables, por cierto), pero que sociológicamente, no representan una muestra cuantitativa y cualitativamente, razonable, como para concluir generalizaciones como las que Ud hace. Me parece, para decirlo suavemente bastante pedante y no poco arrogante. Carmen y no basta con que se adelante a decir que su análisis puede contener algunas generalizaciones, no excusa estimada. No quiero profundizar en el fondo, porque creo que la forma en este caso, se robo la película. Cuidar el lenguaje es fundamental, ser riguroso una responsabilidad ineludible, cuando se pretende este tipo de análisis.
      Le repito, no es mi intención criticar el contenido de su post y mucho menos esta respuesta está inspirada por ánimos chovinistas.
      Saludos cordiales.

  3. Hola Rodrigo! Gracias por reaccionar. Me alegro que esto genere debate. Mira, no llevo una planilla Excel de seguimiento de las interacciones con los chilenos como para decir que 90% no saben decir no, pero 7 años de mi vida profesional (es decir 50% ya que llevo 14 años trabajando) es bastante representativo. Lo otro que es representativo es que este artículo fue compartido más de 600 veces y contando las reacciones que he recibido aquí mismo, en redes sociales o por correo – algunas personas me escribieron directamente – esta es la única que me trata de chovinista. Lo que por lo demás me hace sonreír y no me molesta para nada 😉 ya que no soy chovinista.
    Por otra parte, este blog no es un journal académico y el artículo no es un paper tampoco. Si te fijas en otros artículos, como el acerca del costo de la vida en Santiago, me di la tarea de sacar el Excel y calcular rigurosamente, pero no era el propósito de esta columna acerca de cómo es trabajar con los chilenos.
    Ahora bien, a propósito de no saber decir no, partí diciendo que fue una de las primeras cosas que nos dijeron en una charla en la Embajada, lo que significa que no soy la única que lo piensa. Además de las otras personas que lo compartieron y reaccionaron diciéndome que comparten estas vivencias, casi todos chilenos.
    Saludos y gracias por tu reacción.

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